—Sé todo lo que hay que saber sobre la entropía— dijo Adell, tocado en su amor propio.
—¡Qué vas a saber!
—Sé tanto como tú.
—Entonces sabes que todo se extinguirá algún día.
("La Última Pregunta" de Isaac Asimov, 1956)
Personas como yo siempre cuestionamos el mundo, disfrutamos el debido caos ordenado y preferimos salir de las convenciones (cualquiera), trabajamos y esperamos el mejor resultado.
Cero convencionalismos, a la mierda la rutina.
He vivido tanto, tan distinto.
Tengo algo que decir ahora.

Un día en el dintel de la puerta de mi trabajo, una imagen de la beldad, una imagen de tiempo atrás vino a mi, le recibí con ansiosa bienvenida, abrazo cálido y sonrisa conmovida, con solo devolverme la mirada recordé todas las veces que furtivamente investigue su espalda, su caminar, sus maneras, su todo. Disfrutaba este ejercicio furtivo, aun lo hago en pos de su presencia.
Cuando volvió desee que no se fuera jamas - aun sigue aquí - mas alla de la distancia que mi corazón permite vivir sin su presencia.
Interesantemente ha sido una convivencia que bien definiría como entropia, la tendencia intensa hacia el caos, que se ordena cuando enlazamos las manos, cuando beso sus labios, cuando amanece a mi lado, cuando no lo hace porque es el final del trabajo y el cansancio me conduce a un café, busco y acompaño mi bebida con su voz diciendo: buenos días, como estas? Te amo. (También te amo)
Aquí no hay mediocridad, somos guerreros indomables, amantes inconmensurables, melomanos tácitos, románticos empedernidos, lectores ávidos.
Hoy día mi trabajo ocupa el 256,899,900 % de mi tiempo, estoy de una pieza, persevero y alcanzo, corro de un sitio a otro, abro y cierro ciclos inequívocos y al final del día puedo ir al choque - entropia - por no traducir estoy ansiando verte, dejarme ir en tus brazos, la inhabilidad de enderezarlo, entonces la rigidez aparece, la dureza y la ira contenida, bilateral, difícil, dolorosa y ruda.
De pronto una mirada - entalpia - una mano extendida, la caricia de su aliento, mi rendicion ante su imagen, un abrazo intenso, el roce de sus labios, una piel que reacciona a mi tacto y me desarmo.
Nada de mediocre, nada de excelencia, nada que no deseara mas en mi vida que su pelo revuelto en la mañana, mirar como se ducha, invadirle mientras no se da cuenta que mi mirada escudriña su todo, su entrepierna, su pecho al aire, su boca, su aliento que me alivia.
Hoy dia las noches son cortas y el trabajo ocupa todos los sentidos, es mi proyecto de vida, en mi aprendizaje de los dias, busco a mis amores diminutos y mi amor de la vida, mi cuerpo esta agotado, me urgen vacaciones, requiero tenderme a lucirle a una playa mi timba, deseo amar hasta que el universo se cimbre de alegría, experimentar cuanto la física me permita, que los campos electromagnéticos se atraigan, repelan, giren, se desborden y despues vivir en el sosiego de la entalpia.
Es tarde y me divierto mirando un caos en el monitor vecino (de cabeza), estoy cerrando mi computadora al saber que los he dejado mas revueltos de lo que estaban.